Divorcio Notarial

Hasta el año 2015, el único divorcio con validez jurídica en nuestro país era el que se decretaba por un juez tras el correspondiente procedimiento judicial; con la entrada en vigor de la Ley de Jurisdicción Voluntaria en julio de 2015, se modificó el Código Civil incorporando la posibilidad de obtener el divorcio ante notario, con la correspondiente reducción de plazos y costes que ello supone.

 

De esta forma, las parejas que cumplan determinados requisitos cuentan para su divorcio, siempre y cuando sea de mutuo acuerdo, con una alternativa a la vía judicial cual es una escritura notarial de separación o divorcio, con el consiguiente ahorro económico y temporal que supone con respecto a un divorcio judicial.

 

En este sentido, si bien el trámite judicial puede prolongarse como mínimo dos meses, acudiendo a la vía notarial en 48 horas puede culminarse el divorcio.

 

Qué entendemos por divorcio notarial

Como hemos referido, anteriormente la competencia para decretar un divorcio recaía en únicamente en los jueces, siendo necesario seguir un procedimiento judicial aun cuando fuera de mutuo acuerdo y no existiera el menor conflicto al respecto.

 

En la actualidad, nuestra legislación permite a los esposos optar por la vía jurisdiccional o notarial, coloquialmente conocido como “divorcio express” dada su rápida tramitación siempre y cuando se cumplan una serie de premisas.

 

Fases del procedimiento notarial de divorcio

Aquellos supuestos que cumplan con los requisitos que más adelante veremos pueden tramitar su divorcio ante el notario competente por razón del último domicilio común de los cónyuges, o el del lugar de residencia habitual de cualquiera de ellos.

 

Para comenzar este procedimiento resulta imprescindible contar con el asesoramiento de un letrado que redacte el convenio regulador, que posteriormente se incorporará a la escritura pública, pudiendo contar ambas partes con el mismo letrado, dado que la base de este procedimiento es que el divorcio sea, precisamente, el mutuo acuerdo.

 

Un abogado especialista en divorcios, además, orientará a los cónyuges sobre el contenido que debe recoger el convenio, así como sobre los documentos que deben presentarse en la notaría, lo cual es de gran importancia pues si llegado el momento el notario considerase alguno de los contenidos del convenio pudiera ser dañoso o gravemente perjudicial para uno de los cónyuges o para los hijos mayores o menores emancipados afectados, dará por terminado el expediente, sin formalizar el divorcio y la única vía que cabría sería la judicial.

 

El abogado, una vez redactado el convenio regulador, lo remitirá a la Notaría, junto con los documentos necesarios y se fijará una cita para que ambos cónyuges acudan a la notaría presencialmente para ratificar el convenio, así como los hijos mayores de edad y menores emancipados económicamente dependientes para prestar su consentimiento, debiendo estar este momento preceptivamente asesorados por un letrado.

 

Una vez ratificado el convenio regulador por todos los comparecientes, el notario autorizante de la escritura remitirá al Registro Civil la documentación correspondiente para su inscripción, si bien el divorcio surtirá sus plenos efectos desde el momento es que se firma por todos los intervinientes.

 

Requisitos del divorcio notarial

Para que pueda acceder al divorcio notarial deben cumplirse los siguientes requisitos:

 

  • Deben haber transcurrido al menos tres meses desde la celebración del matrimonio, excepto que se acredite la existencia de un riesgo para la vida, integridad física o libertad de cualquiera de los miembros del matrimonio o sus hijos.
  • El divorcio tiene que ser, necesariamente, de mutuo acuerdo.
  • Es preciso incorporar un convenio regulador a la escritura pública, que deberá contener las medidas que regularán los efectos derivados del divorcio, tales como la atribución del uso de la vivienda y ajuar familiares o la posible pensión compensatoria a favor de uno de los esposos.
  • Y la condición más determinante: que no existan hijos menores de edad no emancipados o cuya capacidad haya sido modificada por un juez.
  • Los esposos deberán necesariamente estar asistidos por letrado en el momento de prestar su consentimiento con el convenio regulador ante el Notario.

Verificado el cumplimiento de estos requisitos, la documentación que deberán aportar a la notaría, además del propio convenio regulador, copia literal del certificado de matrimonio, del DNI de ambos cónyuges y un certificado de empadronamiento de, al menos, uno de ellos; además, en su caso,  la documentación relativa al patrimonio común y copia literal del certificado de nacimiento de los hijos mayores de edad si los hubiera.

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