CUMPLIMIENTO DEL RÉGIMEN DE VISITAS EN TIEMPOS DE COVID

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Con motivo de la emergencia sanitaria causada por el COVID-19, todas nuestras vidas se han visto radicalmente afectadas de la noche a la mañana.

A lo largo del periodo de Estado de Alarma iniciado en marzo y, salvo nueva noticia, hasta el próximo 7 de junio, el abanico normativo que ha surgido mediante Reales Decretos ha llevado a cierta incertidumbre e inseguridad jurídica con respecto a cuestiones tan importantes como la custodia compartida y el régimen de visitas.

En estas líneas vamos a tratar de contextualizar normativa y jurisprudencialmente la situación legal del régimen de visitas en tiempos de COVID, para intentar aclarar las dudas que puedas tener.

El RD 463/2020, de 14 de marzo introdujo como medida de choque contra la pandemia el confinamiento de toda la ciudadanía, salvo por motivos laborales justificados.

Posteriormente, y mediante sucesivos Reales Decretos, el Gobierno ha venido prorrogando el Estado de Alarma y modificando o manteniendo las distintas limitaciones a la libre circulación existentes.

Las restricciones en materia de libre circulación han tenido una incidencia directa en el normal cumplimiento del régimen de visitas.

Ello puede derivar en controversias interpretativas en lo que a prioridades jurídicas se refiere, es decir, es lógica la duda que muchos progenitores pueden tener al respecto, llegando a dudar si ante una emergencia sanitaria como ésta pueden verse impedidos de su derecho a las visitas.

Para intentar arrojar algo de luz al respecto, vamos a analizar diversas casuísticas:

I. Aún no se ha adoptado judicialmente el régimen de visitas.

Supongamos que durante la tramitación de un divorcio, bien sea contencioso o de mutuo acuerdo, se ha decretado el Estado de Alarma, paralizándose el procedimiento y por tanto no existen aún medidas ni régimen de visitas homologado judicialmente.

En este caso, hay que tener en cuenta la suspensión de todas las vistas y juicios, salvo las urgentes, entre las que no se encuentra el establecimiento del régimen de visitas.

Por tanto, ante la imposibilidad de que el proceso avance hasta la plena reanudación de la actividad judicial, y al no estar aún regulado el régimen de visitas, en estos supuestos se debe apelar al interés de los hijos, facilitando el progenitor custodio las visitas, las cuales, sí que podrán realizarse puesto que el cuidado de menores es una excepción a las restricciones de libre circulación conforme más adelante expondremos, no pudiendo oponerse dichas restricciones como excusa para impedir las visitas.

Los plazos procesales se reanudan desde cero desde el 4 de junio de 2020, por lo que es posible que tenga lugar un alargamiento del procedimiento, tanto por todo el tiempo que ha estado paralizado el mismo, como por el reseteo de los plazos que ha tenido lugar en los procedimientos judiciales.

Es decir, si la parte demandada contaba con veinte días hábiles para contestar a la demanda, aunque hubieran transcurrido ya diez antes de que se decretara el Estado de Alarma, volverá a tener otros veinte días hábiles a partir del 4 de junio.

II.- Si ya existe un régimen de visitas vigente durante el Estado de Alarma

Ni el RD 463/2020, de 14 de marzo, por el que se declara el Estado de Alarma para la gestión de la situación de crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19, ni sus sucesivas prórrogas, amparan incumplimientos en el régimen de visitas, es más, se establece literalmente la siguiente medida:

“Durante la vigencia del estado de alarma las personas únicamente podrán circular por las vías de uso público para la realización de las siguientes actividades: […]

  1. e) Asistencia y cuidado a mayores, menores”.

Es decir, el Legislador ha tenido en cuenta la problemática de custodias compartidas y de regímenes de visita durante el Estado de Alarma, de ahí que incluya a los menores en el meritado precepto, contemplándose la necesidad de que un progenitor circule por la vía pública para entregar o recoger a un menor, y por tanto para el disfrute del régimen de visitas.

Tampoco la salud del menor es óbice para el incumplimiento del citado régimen de visitas, puesto que tanto en transportes públicos como privados, así como respetándose todos los protocolos sanitarios, no se expone al menor a un mayor riesgo.

El hecho de que el menor no salga del domicilio del progenitor custodio, no garantiza que el mismo no vaya a ser contagiado, por lo que, salvo excepciones como aquellas en las que el menor sea considerado “de riesgo” por padecer algún tipo de patología, no se puede oponer la salud del menor al cumplimiento y necesidad vital de estar con el progenitor no custodio.

No existe por tanto controversia a la hora de determinar que durante el Estado de Alarma, con carácter general, se debe seguir cumpliendo el régimen de visitas.

En cambio, el problema surge a la hora de hacer cumplir dicho régimen de visitas en caso de incumplimiento del mismo.

Como hemos adelantado anteriormente, durante el Estado de Alarma, la suspensión de los juicios no contempla como excepción las demandas ejecutivas para el cumplimiento de lo pactado en el convenio regulador en lo que al régimen de visitas se refiere, por lo que aun existiendo la posibilidad de presentar la correspondiente demanda de ejecución contra el progenitor incumplidor, la misma no será tramitada con la misma celeridad que en una situación de normalidad, con el grave perjuicio que ello supone tanto para el menor como para el progenitor que se esté viendo privado de su derecho a las visitas.

Determinado el régimen de visitas con anterioridad al estado de alarma, a su vez, podemos encontrar los siguientes problemas prácticos:

a) Punto de encuentro familiar

En aquellos casos en que la recogida y entrega del menor deba efectuarse en un Punto de encuentro, se está dando la problemática de que muchos de ellos están cerrados, por lo que, salvo acuerdo entre ambos progenitores, cabría afirmar que el régimen de visitas quedaría suspendido hasta que el Punto de encuentro renueve su actividad.

Si por motivo del cierre del Punto de Encuentro Familiar, el progenitor custodio impide que se desarrolle con normalidad el régimen de visitas, el progenitor agraviado por dicho incumplimiento podrá solicitar igualmente la ejecución, pero existen dudas acerca de la viabilidad de la misma, por cuanto que el incumplidor podría alegar que su incumplimiento fue debido a una situación de fuerza mayor consistente en el cierre del centro acordado para la entrega y recogida del menor.

C) Visitas sin pernocta y visitas intersemanales con pernocta

Con respecto a las visitas sin pernocta que, en situación de normalidad, tendrían lugar en espacios públicos dado que los progenitores viven en distintas ciudades, se han visto afectadas puesto que los lugares públicos han permanecido restringidos al público por lo que, a espera de jurisprudencia al respecto, de no haberse podido desarrollar las mismas, cabría la posibilidad de intentar solicitar una compensación en forma de mayor número de visitas o vacaciones en favor del progenitor que se ha visto privado de su derecho.

En aquellos casos en los que sí hubiera pernocta en visitas intersemanales, existe una total división judicial, habiéndose inclinado aproximadamente la mitad de los Juzgados de Familia en mantenerlas y la otra mitad en suspenderlas, deberemos esperar a criterios jurisprudenciales de instancias superiores.

  1. D) Regímenes de visitas con personas mayores (abuelos)

Como es sabido, el colectivo de mayor riesgo en materia de COVID son las personas mayores de 70 años.

En estos supuestos el interés del mayor, por ser colectivo de riesgo deberá prevalecer sobre el interés del menor, debiendo por prudencia suspenderse el régimen de visitas, habiendo unanimidad judicial al respecto, pronunciándose los juzgados en favor de la citada suspensión.

En resumen de lo hasta aquí expuesto, y pese a la norma general del deber de cumplimiento del régimen de visitas durante el Estado de Alarma, se van a dar numerosos casos en los que el progenitor custodio impida las visitas usando el COVID como excusa, la ejecución del Convenio Regulador surta efectos de manera extemporánea e incluso se dé la situación de que el progenitor incumplidor, de manera excepcional, no vea sancionada su conducta por verse justificada a ojos de muchos Juzgados.

Las principal causa de oposición a dichas demandas de ejecución será sin duda el riesgo de contagio, y habrá que estar al caso y muy atentos a la Jurisprudencia mayoritaria para determinar si el incumplimiento encuentra algún tipo de amparo, o por el contrario, fue reprobable.

Igualmente, y como hemos anticipado a lo largo de este artículo, si un progenitor se ve perjudicado en su derecho a las visitas, deberán establecerse mecanismos flexibles, bien de manera amistosa o bien de manera judicial para compensar todo el tiempo en que se haya visto impedido el derecho a las visitas que todo progenitor debería poder disfrutar con el menor.

Si eres una persona afectada por alguna de las casuísticas descritas anteriormente, o tienes dudas acerca de esta temática, no dudes en contactarnos, estaremos encantados de ayudarte.

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